martes, 31 de octubre de 2017

Cincuenta y Cuatro

He estado pensando qué no puedo hacer ahora que ando por los cincuenta y cuatro y sí podía hacer hace treinta años, o hace veinte, o hasta hace diez. Y he llegado a la conclusión, de que puedo hacer  casi todo, pero la diferencia es que ya no quiero y lo que hago, sólo me concierne a mí. Por ejemplo...puedo salir a bailar, pero me quedo hasta la hora que quiero, no hasta la hora que quieren mis amigos; puedo salir de compras, pero ahora no me interesa lo que opinen mis amigas o mi pareja sobre lo que elijo; puedo usar tacones altos y verme muy sexy, pero prefiero que sean cómodos; puedo salir de viaje, pero sólo a donde me gusta, con quien quiera, o sola y el tiempo que desee. Doy gracias no ser esclava de las opiniones que tengan de mí mis amigas, o de la naecesidad de hacer que los hombres volteen sus miradas a mi paso; ya no me importa si soy la primera que se va de la fiesta, o si piensan que me volví aburrida; puedo estudiar, no con un fin práctico, sino por el placer de conocer algo nuevo, puedo enamorarme, sin el sueño romántico de un amor para siempre, sin restarle los colores del amor y dejando, qué día a día, la vida me sorprenda.En fin...puedo hacer casi las mismas cosas, pero a una velocidad distinta, pensando más en mi; puedo amar, trabajar, soñar, comer, divertirme, descansar, con toda la pasión de mi alma, a mi estilo, a mi aire. A estos cincuenta y cuatro años no es que me haya vuelto más egoísta, es que aprendí a amarme a mí misma.