domingo, 3 de abril de 2016

Elijo el cielo


Estos han sido días de río revuelto en nuestro país. Entiendo perfectamente las inconformidades y la necesidad de vivir en un lugar donde haya paz, libertad, justicia social y oportunidades para todos. Creo que en eso estamos de acuerdo la mayoría. Sería una locura si no fuera así. Pero... ¿Qué puede ser más loco que buscar la paz a través de la guerra? Los seres humanos somos paradójicos. Quizás la paradoja sea parte de nuestra naturaleza. A veces la lógica tampoco es la respuesta. Tal vez haya que ir más lejos o más adentro, dependiendo de lo que necesitemos aprender. En lo que concierne a la paz, se necesita  un punto de partida. Es cierto que "la paz empieza por uno mismo" se ha convertido en una frase de cajón. Pero al menos yo, no conozco otro camino. Un líder puede desear lo mejor para su pueblo, tener los conocimientos, la experiencia, el carisma; pero si su ser está contaminado con el cáncer del odio, el resentimiento y el deseo de venganza, eso es lo que transmitirá a quienes lo siguen. ¿Cómo saber qué hay en el corazón de un ser humano? Escucha cómo habla de los demás, cómo se expresa, qué desea para sus congéneres, incluso para sus enemigos. 

Pero quiero volver a ti, a mi. ¿Qué sentimientos, emociones e ideas estamos guardando en nuestro corazón? ¿Cómo nos estamos expresando de nosotros mismos y de los demás? ¿Qué estamos haciendo para sanar las heridas del pasado y así seguir adelante? Puedo decirte que todos tenemos cicatrices. Heridas que han dejado  experiencias pasadas difíciles, tristes, duras.

Pero hay quienes usan la cicatriz para dibujar el tallo de una flor o el cuerpo de una libélula. Te propongo usar nuestras cicatrices para crecer. Dibujemos montañas, estrellas, lunas, risas, notas musicales. Cada uno de nosotros es el artista y si lo deseamos, podemos crear nuestro propio cielo y la consecuencia natural, será desear y buscar que quienes nos rodean, también conozcan el suyo. 


Imagen tomada de: http://www.tctelevision.com/elnoticiero/mujeres-convierten-cicatrices-de-cancer-de-mama-en-arte